Resúmenes Arqueología Clásica

1. El pistrinum et panificium de la Colonia Victrix Iulia Lepida Celsa (Velilla de Ebro, Zaragoza) 

Autor/a principal: Miguel Beltrán Lloris.

Se trata del primer pistrinum et panificium documentado en Hispania de forma exhaustiva. Se ubica en la ínsula II de la Colonia Victrix Iulia Lepida Celsa, y corresponde a la fase III del yacimiento, que se sitúa entre el año 44 a. C., fecha del establecimiento colonial por M. Aemilius Lepidus y los años 54/60 d. C., de abandono de la ínsula. Se han localizado en el establecimiento comercial, todos los servicios correspondientes al servicio panadero completo, es decir: cámara de molienda, sala de trabajo de amasado y modelado de la masa, cámara de cocción, área de almacenamiento y espacio de venta, es decir, todas las operaciones correspondientes al negocio íntegro de una panadería. La planta que observamos en la actualidad corresponde al estado del servicio desde la etapa final de Tiberio, hasta su abandono definitivo. Este negocio panadero sustituyó en la propia ínsula II a una molinería existente en la fase anterior (69/68 – 44 a. C.). La planta del pistrinum et panificium corresponde a un modelo bien conocido en la Campania (Pompeya), en donde se observa una análoga repartición de espacios y sobre todo el tipo de horno encerrado en cámara, cuya tipología reproduce el modelo celsense, testimoniando la difusión de este modelo en Hispania, tanto en la Tarraconense, en el ámbito ampuritano, como  en el valle del Ebro, en donde los antecedentes de molinerías, al itálico modo, se dejan ver desde el final del s. II a. C. en Azaila o el Burgo de Ebro. El mismo fenómeno se documenta en la Lusitania (Emerita Augusta) y en la Bética (Italica). El ejemplo de la Colonia Celsa es el más completo documentado hasta el momento.


2. La decoración pictórica y en estuco de la Domus 1 (Insula I) de Bilbilis

Autor/a principal: Lara María Íñiguez Berrozpe.

Presentamos los resultados del estudio de los materiales decorativos hallados en la Domus1 (InsulaI) del yacimiento de Bilbilis (Calatayud, Zaragoza), erigida a mediados del siglo I a.C. y cuyo ocaso tuvo lugar en torno al 50 d.C. Los podemos dividir en dos grupos: conjuntos pictóricos y elementos elaborados en estuco. La orografía característica del yacimiento y la propia casa erigida en pendiente -que a pesar de ello no renuncia a contar con una planta itálica típica-, provocaron que muchos de los fragmentos analizados no se exhumaran en su lugar de origen (a excepción del tablinum, hallado in situ y expuesto actualmente en el Museo de Calatayud); por tanto el trabajo exigió un arduo proceso de clasificación y diferenciación.

Se han catalogado y estudiado un total veinte conjuntos pictóricos correspondientes a decoraciones, mediante la técnica del fresco, de techos y paredes de las estancias situadas en las tres plantas que compusieron la vivienda. De todos ellos se han podido identificar los que concretamente decoraban cada uno de los ambientes de la planta noble.

En cuanto a los elementos realizados en estuco, cabe destacar seis columnas de sección poligonal procedentes de un posible oecus corintio o exedra, cuatro columnas de sección circular provenientes del patio porticado, y otros dos capiteles que quizás marcaron la entrada a una de las habitaciones. En el caso de las cornisas, es necesario decir que no todas las halladas pertenecieron en origen a la decoración de la domus1 pues hemos podido diferenciar cincuenta grupos distintos. Así las cosas, también en este caso se han podido identificar, al menos, las que correspondieron a las estancias de la planta noble.

3. Transferencias decorativas de abalorios a recipientes de vidrio en época romana: Reconocimiento y eficacia iconográfica desde la arqueología aragonesa 

Autor/a principal: Esperanza Ortiz Palomar.

Autores: Esperanza Ortiz Palomar y Juan Ángel Paz Peralta.

La concepción holística del vidrio antiguo genera una investigación global e integrada, superando a planteamientos interdisciplinares con la simple suma de las partes. Desde esta perspectiva se analizan tres modelos iconográficos presentes, entre otros yacimientos, en Caesar Augusta y Celsa, que generados en el adorno personal se transfieren a los contenedores. El estudio está centrado en los motivos oculados, las representaciones faciales y la simulación de pericarpios de adormidera. Dicho reconocimiento, inédito, relaciona patrones figurativos, causalidad y/o coetaneidad entre distintos artefactos y medios, como en un panel pictórico de Bilbilis. Al traspasar el valor estético u ornamental de las imágenes subyace el simbolismo y la carga profiláctica que contienen. La creencia en potentes capacidades mágico/religiosas hizo que el salto a otra esfera, como la vajilla de mesa en vidrio, reafirmase su arraigo social, movilizando facetas cognitivas latentes en los restos físicos, las fuentes documentales, los rituales y los contextos. Los artesanos  vidrieros produjeron objetos que se suman a la evidencia material vinculada al mal de ojo, acrecentada con el desarrollo económico y la ampliación territorial de Roma por el Mediterráneo, en un rango situado entre fines del siglo I a.C.-II d.C. y con su cénit de confluencias en época Julio-Claudia. El flujo de aspectos sobre el cuidado del cuerpo crea una red de conocimientos cuyos límites entre medicina-higiene-farmacopea-cosmética-ornamenta-religión/magia-filosofía-mitología, a veces, son difusos y participan juntos. En esos ámbitos, el vidrio recorre un largo viaje que nos deja impresiones poliédricas en un escenario flexible y polivalente, argumentos para trabajar abierta y multidireccionalmente en esta disciplina.


4. Epigrafía paleohispánica sobre cerámica romana altoimperial en su contexto: la prensa olearia del barranco de Julia en Mequinenza (Zaragoza).

Autor/a principal: José Ignacio Royo Guillén.

Autores: José Ignacio Royo Guillén, Ignacio Simón Cornago, Fabiola Gómez Lecumberri y José Carbonell Vidallet.

La construcción de embalses en Aragón, además de anegar valles fértiles y desarraigar a muchas de sus poblaciones, ha sepultado, inundado o destruido un número muy importante de yacimientos arqueológicos. Prueba de ello son algunos ejemplos localizados en las localidades de Caspe o Mequinenza. En el caso del embalse de Ribarroja, el descubrimiento en 1980 por parte del hoy desaparecido Grupo Arqueológico de Mequinenza, de un asentamiento rural en la desembocadura del Barranco de Julia con el Ebro, nos permitió gracias a la sensibilidad de D. José Carbonell Vidallet, acceder a un pequeño conjunto de materiales recuperados en superficie y que debido a su interés presentamos en esta ocasion.

Entre el material recuperado y estudiado, depositado en el Museo de Zaragoza, destaca la presencia de la cerámica altoimperial, compuesta por algún fragmento de cerámica de barniz negro o Campaniense,  junto a un grupo de fragmentos de T.S.H y un denario de Bolskan; de este conjunto hay que resaltar la presencia de un hombro de ánfora y un borde de sigillata Hispánica, ambos con sendas muestras de epigrafía ibérica, hecho notable que nos permite plantear su interés por la perduración del uso de una lengua paleohispánica en un horizonte avanzado altoimperial que podemos situar entre finales del siglo I y los inicios del II de la Era. El contexto arqueológico de dicho hallazgo, en un asentamiento rural de carácter industrial vinculado a una prensa olearia, nos permite poner en relación este yacimiento con otros similares que jalonaron el valle del Ebro, durante el Alto Imperio, permitiendo la explotación y comercio del aceite y del vino que se producía en la región.


5. Un sello sobre dolium en una villa rústica del territorio bursaonense

Autor/a principal: Borja Diez Ariño.

Se presenta un sello estampado sobre el cuerpo de un dolium, hallado en superficie, en una villa ubicada en la partida de Valesclaras (Alberite de San Juan, Zaragoza), cuyo desarrollo puede encajarse entre el último tercio del siglo I y todo el siglo II d.C. Este escueto texto documenta al personaje Lucius Labeo, muy posiblemente un productor/comercializador local de vino. El hallazgo se enmarca en un paisaje con una alta densidad de villas rústicas que salpican todo el valle del Huecha y, en especial, los alrededores de la ciudad de Bursao y permite atisbar el patrón de gestión del espacio agrícola cuyos principales productos eran mediatizados por personajes, como el nuestro, que ejercían un control lucrativo sobre las cosechas.


6. La ocupación romana del valle de Mamillas (Sos del Rey Católico)

Autor/a principal: Ángel Antonio Jordán.

Presentamos en esta comunicación los resultados que la IV Campaña de Prospecciones en el entorno de la ciudad de Cabeza Ladrero ha deparado para la parte norte del valle de Mamillas (Sos del Rey Católico, Zaragoza) y cabecera del barranco de Galbarra (Sos del Rey Católico, Zaragoza).

Como se verá se trata de un espacio estratégico por el posible paso de la calzada romana que unía Caesaraugusta con Beneharnum, en su tramo entre Cabeza Ladrero y la probable ciudad de Arsi (Campo Real/Fillera, Sos del Rey Católico/Sangüesa), que ha demostrado ser una zona muy interesante.

La georeferenciación de artefactos ha permitido extraer nuevos datos sobre la conocida villa de Villavetre y también descubrir varios complejos productivos que se desarrollaron durante el Principado poniendo en explotación los recursos de una zona que hasta la llegada de Roma posiblemente permaneció sin ocupar.


7. Elementos de cosmética y pigmentos de época romanorrepublicana en el valle medio del Ebro: caracterización de muestras procedentes de la ciudad de La Cabañeta (El Burgo de Ebro, Zaragoza, Hispania Citerior).

Autor/a principal: Josefina Pérez Arantegui.

En el yacimiento de La Cabañeta (El Burgo de Ebro, Zaragoza) se encuentran los restos de un asentamiento romano de unas 20 hectáreas, que pudo albergar la ciudad de Castra Aelia desde el último tercio del siglo II a.n.e. hasta los años 70 a.n.e., tras un saqueo e incendio generalizado. De las áreas excavadas destaca la Sede de una Corporación de inmigrantes itálicos, que arquitectónica y funcionalmente corresponde a unos horrea, un edificio para almacenaje de mercancías. Se trata de una sucesión de estancias rectangulares, que se abren por su lado norte a una calle que desemboca en el foro y cuya acera se conserva bien. El nivel de abandono, tanto del edificio como de la acera, concuerda con el del yacimiento. Es un potente estrato con abundantes cenizas y en él se integra abundante material arqueológico, donde se incluyen los elementos objeto de este estudio.

Sobre la superficie de la acera se encontraron dos lotes de productos de uso cosmético y pigmentos, que posiblemente estarían almacenados en los horrea para comerciar con ellos. Se trata de un conjunto de alabastrones y de un grupo de más de 250 bolitas de azul egipcio. Se encuentran evidencias de hasta seis ungüentarios en alabastro, a los que se suman algunos fragmentos que podrían pertenecer a un séptimo ejemplar. La calidad y cantidad de ambos elementos hablan del alto poder económico de estos comerciantes instalados en La Cabañeta. También abundan en la importancia del asentamiento y de su papel como centro redistribuidor de productos de prestigio, importados posiblemente desde Italia y procedentes incluso de áreas muy alejadas, por el valle medio del Ebro.

Dado su carácter excepcional, tanto el posible contenido de los alabastrones como el conjunto de azul egipcio fue estudiado con diferentes técnicas analíticas para profundizar en su naturaleza y procedencia.

Este trabajo fue realizado junto al Dr. José Antonio Mínguez Morales y quiere presentarse en recuerdo a su memoria y a sus investigaciones.


8. Cabezo de San Pedro (Oliete, Teruel): reanudación de los trabajos arqueológicos

Autor/a principal: Sara Azuara Galve.

Autores: Sara Azuara Galve y Beatriz Ezquerra Lebrón.

A comienzos de la década de los 80 del siglo pasado, desde el Museo de Teruel se desarrollaron dos campañas de excavación en un yacimiento que, aunque bien conocido con anterioridad (como así se desprende de las abundantes referencias bibliográficas sobre el mismo), no había sido todavía objeto de intervenciones científicas: el Cabezo de San Pedro. En ese momento se precisaron la datación y morfología de su fortificación, así como una primera caracterización del asentamiento y aunque había intención de continuidad, diversas circunstancias propiciaron que los trabajos se interrumpieran en el tiempo. Estos se retoman en 2017 con la redacción de un Plan Director, gracias al apoyo y promoción del Parque Cultural del Río Martín y de la Diputación Provincial de Teruel a través del Museo de Teruel, de acuerdo al cual se definen y planifican las actuaciones necesarias para un mejor conocimiento del yacimiento, así como su puesta en valor.

Con esta comunicación queremos mostrar los resultados preliminares obtenidos durante las primeras actuaciones arqueológicas desarrolladas en base a dicho Plan en 2018 y 2019. Éstas han permitido ahondar en el estudio del poblado situado intramuros, así como localizar otros ámbitos de enorme interés para el análisis de todo el conjunto. Uno de esos ámbitos lo constituye una zona de marcado carácter industrial, que incluye un horno de cerámica de grandes dimensiones; otro, se corresponde con una necrópolis de incineración en la que se han detectado más de una decena de túmulos que en algún caso presentan un excepcional estado de conservación.